Investigadores, asociaciones y estudios de arquitectura nos describen cómo usan nuestros informes y qué les queda después de leerlos.
Pedimos un estudio sobre el uso de los patios interiores en un bloque de Vallecas. El informe no solo ordenó las entrevistas, también señaló conflictos de ruido que el ayuntamiento no había contemplado. Lo usamos como base para la alegación vecinal.
El archivo fotográfico de los comercios cerrados en el centro nos sirvió para una exposición y para un artículo académico. La metodología está explicada con claridad, se nota que hay trabajo de campo detrás y no solo teoría.
Necesitábamos documentar cómo se usa un parque antes de redactar el proyecto de reforma. Las observaciones y los mapas de comportamiento nos dieron argumentos concretos para defender las zonas de sombra y los bancos que queríamos conservar.
El boletín mensual me llevó a encargar una cartografía social para un barrio en obras. El resultado no fue un simple diagnóstico: los vecinos se reconocieron en el mapa y eso cambió la conversación en las asambleas.
Contratamos una investigación sobre la vida nocturna en un entorno residencial. El informe distinguía bien entre ruido estructural y conflictos de convivencia, algo que los informes técnicos habituales no suelen matizar. Nos sirvió para mediar entre las partes.
Reunimos aquí las dudas que más nos plantean estudiantes, vecinos y profesionales al acercarse a nuestros informes y archivos. Si no encuentras respuesta, escríbenos y te contestamos personalmente.
Cada investigación combina observación participante, entrevistas semiestructuradas y registro fotográfico en blanco y negro. Pasamos semanas en el territorio antes de redactar cualquier conclusión, y contrastamos nuestras lecturas con los propios vecinos en sesiones de devolución abiertas.
Trabajamos con entrevistas transcritas, diarios de campo, mapas de comportamiento y archivos históricos locales. Toda fuente queda citada en el anexo metodológico de cada publicación, distinguiendo claramente entre observación directa, testimonio y documentación secundaria.
Sí. Los informes trimestrales y el archivo fotográfico están disponibles para fines educativos y de investigación, citando la autoría. Para usos editoriales o comerciales, escríbenos y valoramos cada solicitud con condiciones claras.
Antes de publicar cualquier imagen pedimos consentimiento informado y explicamos el contexto de uso. En los casos donde no es posible obtenerlo, difuminamos los rostros o descartamos la fotografía. Nunca publicamos datos que permitan identificar a menores o situaciones vulnerables.
Nuestros informes mantienen el rigor de la antropología social pero están escritos para leerse fuera del ámbito universitario. Incluyen galerías fotográficas, fragmentos de entrevistas y mapas comentados, con un lenguaje accesible sin renunciar a la profundidad analítica.
Si formas parte de una asociación vecinal o conoces un barrio con transformaciones significativas, puedes proponernos una colaboración. También organizamos salidas de campo abiertas a estudiantes y personas interesadas en la observación del espacio público.
Investigadores, asociaciones vecinales y estudiantes de antropología cuentan cómo han usado nuestros informes y archivos en su propio trabajo de campo.
Nuestros informes no nacen de estadísticas de escritorio ni de encuestas rápidas. Cada publicación se apoya en observación directa, entrevistas registradas y cartografías construidas con los vecinos. Ese método tiene una consecuencia clara: cuando un dato aparece, sabemos de qué calle, de qué hora y de qué conversación salió. Esa trazabilidad es lo que distingue una investigación documental de una opinión bien redactada.